En las últimas semanas ha ido
cobrando fuerza la idea del voto útil, lo que implica que los simpatizantes de
X candidato voten por un adversario a fin de hacer un frente común contra el
candidato puntero, es decir que los simpatizantes de Josefina Vázquez Mota y
Andrés Manuel López Obrador se unan para evitar la llegada a la presidencia de
México del candidato del PRI Enrique Peña Nieto.
En el 2000, el voto útil fue algo
espontáneo donde muchos partidarios de los candidatos del PRD y del PRI
decidieron votar por Vicente Fox para sacar al PRI de Los Pinos, luego de 70
años de una dictadura de partido. Hoy nuevamente esta idea parece estar
cobrando fuerza. Se nombra cada vez con más insistencia el voto útil que
impediría la llegada de Enrique Peña Nieto a la presidencia de México. Sin
embargo, a diferencia del año 2000 el problema se centra en quién de los
partidarios de los candidatos del PAN o PRD debe de ser quién proporcione el
voto útil.
En el año 2000, el entonces
candidato Vicente Fox fue el depositario del voto útil. Cuauhtémoc Cárdenas
competía por tercera vez como candidato a la Presidencia por parte del PRD,
pero acusaba el desgaste de tres campañas en busca de la silla presidencial. En
esta última, su porcentaje de seguidores era la más baja de las dos elecciones
anteriores, por lo que muchos de sus seguidores viendo que las posibilidades de
ganar eran casi inexistentes optaron por voluntad propia, muchos a última hora,
en dar su voto al candidato de la
“derecha” y con ello lograr sacar al PRI de Los Pinos. Ernesto Zedillo, el
último presidente salido del PRI, se encargó de hacer el anuncio del candidato
ganador antes de que su partido decidiera aceptar la derrota electoral.
Hoy sin embargo la idea del voto
útil no acaba de cobrar fuerza. A diferencia del año 2000, el electorado se ha
vuelto más refractario a las encuestas publicadas en los diversos medios de
comunicación. El candidato del PRI, arrancó en medio de entredichos por sus
traspiés en los diversos eventos en que participó y por sus declaraciones
impulsivas previas al inicio de campaña. Sin embargo, sorpresivamente y pese a
estos tropiezos donde se evidenció su verdadera forma de pensar y su real capacidad intelectual, en las
encuestas de los medios de comunicación apareció en primer lugar muy por encima
de sus dos más cercanos perseguidores y aparentemente así se ha mantenido todo este tiempo. Sus asesores lo arroparon y evitaron a
toda costa eventos donde su candidato fuera cuestionado y donde se evidenciara
su falta de preparación política para enfrentar una contienda electoral. Sin
embargo, un evento que parecía no implicar problema alguno en la Universidad
Iberoamericana en la Ciudad de México,
la comunidad de alumnos de esta institución de clase media y clase media
alta mostraron su rechazo al candidato y su partido echándole en cara algunos
de los eventos ocurridos en el Estado de México durante su gestión como
gobernador, generando un movimiento social en su contra.
A partir de ese momento el
rechazo ha ido creciendo entre la población hacia Enrique Peña Nieto y su
partido y a su vez ha generado dudas reales por las encuestas posteriores. Con las aguas revueltas el candidato que ha salido beneficiado en
ellas ha sido Andrés Manuel López Obrador, postulado por el PRD-PT-Movimiento
Ciudadano, lo que le ha permitido avanzar algunos puntos porcentuales y de
estar en el tercer lugar de las preferencias electorales ha rebasado a la
candidata del PAN, Josefina Vázquez Mota.
A raíz de esto, algunos analistas
y columnistas de periódicos, han sugerido la posibilidad del voto útil de los
seguidores de Vázquez Mota a favor de López Obrador. Incluso algunos de ellos
como Ximena Peredo, editorialista de EL NORTE de Monterrey, ha escrito en su
columna que “así como en el año 2000 muchos simpatizantes de la izquierda
decidieron apoyar a Vicente Fox, en este 2012, a los simpatizantes del PAN les
tocaría corresponder al acuerdo cívico que benefició a su candidato hace 12
años.”
Por su parte FernandoBelaunzarán, candidato del PRD a una diputación plurinominal expresa lo
siguiente en su blog, “de alguna forma, la disputa del 2012 se decide entre
esos dos “votos útiles” resurrectos, el del 2000 anti PRI o el del 2006 anti
Peje. La continuidad panista parece ya derrotada, pero un sector de sus
votantes pudiera decidir, en ese dilema, el resultado de la contienda.”
Sin embargo, a diferencia del
2000, donde muchos a la hora de votar hicieron uso de conciencia cívica y decidieron
a última momento votar por la derecha, éste no fue un movimiento organizado ni
consensuado en los medios entonces existententes, (hay que recordar que esta
será la primera elección presidencial donde las redes sociales jugarán un papel
importante, y donde la opinión y preferencia de los votantes se tendrá en
tiempo real). A diferencia de Fox en el 2000, AMLO en el 2012 no ha logrado
quitarse esa imagen negativa que el mismo se encargó de enfatizar luego del
resultado de las elecciones del 2006. AMLO envuelto en la bandera de la
honestidad y el apostolado político ha tratado de dar un giro a su imagen y ha
incluso perdonado a quiénes, según él hicieron el supuesto fraude en el 2006.
Mucha gente ve en Andrés Manuel una verdadera esperanza, pero se resisten al análisis
y a cuestionar el origen de los recursos que le han permitido mantener por 6
años una campaña política por un lado y por otro implicitamente avalan a los
políticos que lo secundan ya sea en su equipo de campaña o bien postulados a
diputados o senadores como Ricardo Monreal y Manuel Bartlett.
Muchas personas que no quieren
ver el regreso del antaño partido de estado al poder, están indecisas en dar su
voto hacia la derecha o la izquierda. Por un lado, los partidarios del PAN, no
olvidan los agravios que El Peje hizo hacia el candidato y hoy Presidente de
México, Felipe Calderón, no sólo durante el proceso electoral. Aún están vivas
las imágenes de los diputados de del PRD y PT tratando de impedir a toda costa
que Calderón tomara posesión de la Presidencia y por otro lado están las
imágenes del bloqueo de Paseo de la Reforma, protestas que válidas o no
afectaron el trabajo y la fuente de ingresos de muchos ciudadanos.
¿Cómo dejar atrás los casi seis
años de agravios contra el Presidente por parte de Andrés Manuel y su
intolerantes seguidores? Por mucho que él pregone la honestidad y el perdón
otorgado a quiénes según él le robaron la elección, es cierto que entre sus
partidarios esto no ha permeado y pareciera que cada vez son más intolerantes y
propensos a la agresión verbal o física, por el simple hecho de criticar a su
candidato convertido en apóstol. ¿Con qué cara piden el voto útil a quiénes han
denostado en todo este tiempo? ¿Cómo votar por una izquierda que hoy alberga a
lo peor del PRI y que de la noche a la mañana se dicen demócratas?
Estas razones, desde mi punto de
vista, hacen inviable hoy el voto útil. El odio sembrado a través de los años
abonaron el terreno para que el regreso del PRI, con el peor candidato
presentado por este partido en los últimos 30 años, y sin duda alguna si a
alguien hay que achacarle esto no es sólo al gobierno en turno, sino a aquellos
qué en busca de propiciar su declive acabaron acelerando el crecimiento de
quiénes ostentaron el poder total desde el fin de la Revolución hasta los
albores del Siglo XXI.



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