domingo, 2 de octubre de 2011

Porque no debemos legalizar las drogas



La situación de violencia ocasionada por el narcotráfico, nos ha llevado a buscar alternativas para detener el accionar de los grupos delictivos. Para muchos, las Fuerzas Armadas Mexicanas no están logrando resultados contundentes que debiliten la estructura del crimen organizado. Una de las soluciones posibles para acabar con esta guerra no declarada, y propuesta por muchos como la salida más viable, es la legalización de las drogas, no solo su consumo sino su venta libre. Se pone como ejemplo a países como Holanda, Inglaterra y Suiza que han legalizado el consumo de diversas drogas reglamentándolo bajo estrictas normas. Sin embargo, ninguno de esos países ha pasado por una situación de violencia extrema como la que vivimos y ha tomado esa decisión como una salida a un conflicto de esta naturaleza. Ahora bien, desconozco como llegan las drogas a esos países por vía legal, si en prácticamente en todo el mundo su comercio es ilegal. ¿Se compran a los mismos grupos del narcotráfico que operan actualmente?  ¿En qué parte del mundo existen empresas que legalmente puedan comercializarlas? Son preguntas de las que nunca he escuchado una respuesta.

En México tenemos una situación contradictoria, por un lado es legal la posesión de determinadas cantidades de drogas diversas para autoconsumo, pero por otro lado su venta se encuentra prohibida.  Así bajo esta perspectiva, el panorama no luce alentador para cualquiera de las soluciones posibles. Desde mi punto de vista, el legalizar las drogas no acabaría con el problema del crimen organizado. Legalizar la droga, si cortaría un flujo importante de dinero, pero consecuentemente generaría mayor criminalidad por parte de los grupos delictivos. Si las drogas fueran legales, es difícil creer que estos grupos dejarían de operar voluntariamente, además como fuentes de ingresos les queda el secuestro, la extorsión y la piratería, actividades que han proliferado en los últimos años. La trata de personas y el tráfico de armas generan grandes recursos.

Por otro lado resulta contradictorio que mientras se aplican fuertes restricciones al tabaco y el alcohol, se libere el consumo de drogas. A su favor podría decir que ambos son únicos, solo el alcohol etílico es ingerible y el tabaco aún con una gran cantidad de variedades, no provoca en el humano un efecto mayor, más bien es la cantidad consumida de estás las que generan problemas al ser humano. En cambio, aún y cuando se legalizaran las drogas ya conocidas, siempre existirá la posibilidad de desarrollar una nueva droga que sea ilegal y atractiva para atrapar a los afectos a ellas, por lo que siempre habrá una puerta abierta a la ilegalidad. El ejemplo es claro, ahí están las metanfetaminas y las drogas sintéticas como el crack.

Ahora bien, si se legalizara el comercio de las drogas también tendría que hacerlo su producción e industrialización. Producirlas implicaría destinar extensiones de tierra para su producción, si su precio es atractivo tendríamos que parte de las tierras destinadas a la producción de alimentos pasarían a producir la materia prima para producir drogas como la mariguana o la heroína. ¿Qué criterios se tomarían para decidir quiénes producirían drogas y quiénes alimentos? ¿Los productores de drogas tendrían acceso a los apoyos gubernamentales de igual manera que los que producen alimentos? La cocaína, por su parte tendría que ser importada dado que el árbol del que se extrae solo crece en las regiones andinas de Bolivia, Perú y quizá parte de Colombia y Ecuador. ¿Se destinarían enormes cantidades de dinero para su importación?

De igual manera es cuestionable el hecho de otorgar concesiones para la industrialización de las drogas. Algunos dicen que las farmacéuticas podrían encargarse de ello al igual que su comercialización, de hecho su capacidad instalada permite producir casi cualquier molécula en forma industrial, pero al mismo tiempo se cuestiona su calidad moral a la hora de comercializar los medicamentos.  Otros comentan que deben ser entidades de gobierno quienes se ocupen de ello, es decir una burocracia que arrastra en sí una historia de corrupción y generación de grupos de poder. Si solo en la concesión de obras y flujo de efectivo a las instituciones de gobierno se han detectado grandes desvíos, que no haría un grupo de poder a los que se les encargara la tarea de regular la comercialización y consumo de estupefacientes. No quiero ni pensarlo.

La legalización de las drogas, no es la salida para afrontar el problema generado por el narcotráfico. De hecho, hace tiempo que dejo de serlo, si en un principio, en lugar de atacar el tráfico de drogas se hubiera legalizado su consumo, los grupos delincuenciales no hubieran crecido de la forma que lo hicieron, no hubieran generado la cantidad enorme de dinero con la que cuentan ahora. Legalizar las drogas en este momento en que los cárteles del narcotráfico están activos y bien organizados no resolvería el problema y si agravaría la comisión de delitos de toda índole donde el ciudadano de a pie sería, sin duda alguna, el más afectado.

Moralmente la sociedad ha perdido parte de los valores que la sostienen. En México, sin duda alguna existen muchas leyes cuyo marco legal parece avanzado y digno de un estado de vanguardia. Pero estas leyes siempre se han aplicado a discreción y no siempre se mide con la misma vara un mismo delito. ¿Cómo es posible que alguien que heredó de sus ancestros un rifle 30-30 tenga que pasar dos o tres años en prisión y un individuo que porta y además acciona un rifle de asalto, arma de uso exclusivo de las fuerzas armadas, salga de prisión en unos cuantos días? Antes de legalizar las drogas es necesario desarticular a los cárteles del narcotráfico sea cual sea su nombre, pero viendo las noticias actuales, eso pareciera estar aún muy lejos.