miércoles, 16 de marzo de 2011

Los maremotos


Para nuestra generación escuchar de los maremotos o tsunamis, era algo a lo que no estábamos acostumbrados. Es más, era algo lejano a nuestras pláticas aún y cuando están asociados a los sismos. Los maremotos, cuando sucedían, ocurrían en el lejano Océano Pacífico Sur, afectando a pequeñas islas o islotes, muchos de ellos despoblados, y con tan pocas pérdidas humanas y de infraestructura que ni siquiera eran noticia relevante en nuestros medios.

Sin embargo, a finales de diciembre de 2004, nos despertamos con la noticia de que un terremoto de gran magnitud, provocó en Indonesia  un maremoto, o tsunami como se les empezó a conocer, que causo la muerte de gente en proporciones apocalípticas. Entonces volteamos a mirar la tragedia ocasionada por enormes olas venidas del mar a tierra adentro y que provocaron daños que ni el más fuerte de los terremotos sucedido en nuestra generación, ni la de nuestros padres y abuelos hayan ocasionado. En esa ocasión, el mayor daño fue precisamente la gran cantidad de vidas humanas perdidas, alrededor de 300 mil, como nunca antes se había visto en la historia moderna del hombre a causa de un fenómeno natural.

En marzo de 2011, nuevamente la naturaleza nos ha dado muestra de lo insignificantes que somos cuando su fuerza se desata sin medida sobre la superficie del planeta. Un maremoto ocasionado por un terremoto de 8.9 grados en la escala de Ritcher ocurrido a unos 400 kms. de las costas Japón nos ha mostrado que aún y cuando el número de pérdidas de vidas humanas ha sido considerablemente menor, su fuerza destructiva ha arrasado con infraestructura energética, portuaria y urbana de un país de primer mundo, generando quizá la primer emergencia nuclear que se tenga conocimiento cuyo origen es un fenómeno natural en la Central Nuclear de Fukushima. En este lugar, más de uno de sus reactores sufrieron daños severos al grado tal de provocar explosiones e incrementos en la radioactividad a niveles insospechados y ha obligado a crear un cerco de seguridad en 30 kilómetros a la redonda. Se ha llevado la alerta a nivel 6 (de 7) y dejo de ser, en muy poco tiempo, un asunto meramente local para pasar a ser una contingencia global.

No todos los terremotos producen maremotos. Los epicentros donde ocurren los movimientos telúricos se localizan en zonas de subducción, es decir donde una placa tectónica se desplaza debajo de otra para introducirse al manto terrestre. El roce de estas placas provoca zonas de tensión a lo largo de muchos kilómetros y a grandes profundidades marinas y otras tantas de la corteza terrestre.

En ocasiones esta tensión al liberarse violentamente provoca que el agua del mar que se localiza encima de ella se desplace hacia arriba o abajo, según sea el caso, y genere que el movimiento oscilatorio de esta enorme columna de agua provoque olas cuyo movimiento en mar abierto  apenas sea perceptible. No solo eso, la velocidad con la que viaja alcanza velocidades cercanas a los 800 kms. por hora. En mar abierto esto no provoca daños y apenas es perceptible, pero conforme se acerca a la plataforma continental la menor profundidad del lecho marino se alza como un freno y hace que el agua que se desplaza a gran velocidad provoque las enormes olas que se describen en un maremoto. La altura alcanzada y la enorme cantidad de agua que viaja provocan olas que rompen directamente  en las costas y penetran hasta varios kilómetros tierra adentro. 

Japón es sin duda uno de los países que cuenta con infraestructura urbana e industrial diseñada para soportar terremotos de gran magnitud. Los japoneses a sabiendas de que están ubicados en una de las zonas tectónicamente más activas, después de la Segunda Guerra Mundial diseñaron ciudades e instalaciones para soportar los embates de los movimientos provenientes del interior del planeta. Pero de acuerdo a las miles de imágenes que están disponibles, contra el embate del mar poco hay que hacer. En ocasiones como esta, ni siquiera una cultura previsora como la japonesa pudo evitar grandes daños y la muerte de miles de personas, ya que aún y contando con un sistema de alarma contra los maremotos, este llegó en muy poco tiempo dejando al mundo impávido ante las imágenes que por televisión e internet se han podido observar. Casas, autos y barcos fueron arrasados por el mar lleno de lodo y escombros ante el asombro de los testigos que vieron como su entorno cambio en un instante. Solo resta esperar que el inminente desastre nuclear solo quede en eso, para que esta cultura milenaria emerja de entre los restos del desastre, como lo hicieron hace más de 50 años, y a base de trabajo y esfuerzo reconstruyan lo que la naturaleza les arrebató.

lunes, 7 de marzo de 2011

Canal de YouTube de Breves Ensayos

Acaba de terminar el segundo año de la creación de Breves Ensayos y entramos al inicio del tercero. El blog está entrando en una nueva etapa. Hasta ahora los post publicados han sido ensayos escritos acompañados con fotografías, algunas tomadas de la red y otras veces con fotografías tomadas ex-profeso para el tema a desarrollar. En los últimos meses, en algunos post he incluido un pequeño video  con la intención de complementar el texto. Sin embargo creo que también un ensayo puede ser visual donde el texto puede salir sobrando o ser tan breve que unas cuantas líneas pueden ser parte del video.

Por esta razón los invito a visitar el Canal de Videos en YouTube de Breves Ensayos donde encontrarán los videos ya incluídos en los post y videos que por sí solos constituyen un breve ensayo visual. A la fecha ya están disponibles 11 videos y espero que poco a poco estos vayan en aumento. Mi herramienta de trabajo es una pequeña video cámara de pocas cualidades y resolución, pero estoy seguro que los temas tratados serán captados con el mejor tratamiento posible a fin de que sean atractivos visualmente para ustedes los lectores y visitantes de este blog.

Para acceder al canal haz click en el título de este post o bien en el link siguiente:
Breves Ensayos en YouTube



martes, 1 de marzo de 2011

Parque Recreativo El Salto, Zaragoza, N. L.


El municipio de General Zaragoza, Nuevo León, se localiza en la parte sureste del Estado colindando con el Estado de Tamaulipas. Abarca alrededor de 1200 kms2 de superficie, que en su mayor parte son áreas montañosas de la Sierra Madre Oriental. Sus altas cimas son en promedio mayores en altitud a otras del resto del Estado. Aquí localizamos uno de los picos más altos de Nuevo León, San Antonio Peña Nevada que supera los tres mil metros de altitud disputándose el ser el de mayor altitud con el Cerro del Potosí en el municipio de Galeana.

La cabecera municipal se ubica al pie del Cerro del Viejo, una formación impresionante que probablemente ronde los 3000 msnm, y un poco más al sur se encuentra el Cañón de las Avispas, llamado así porque en sus paredes pueden observarse infinidad de panales de estos insectos. Aquí se localiza el Manantial del Río Blanco, descubierto en el Siglo XVII por frailes franciscanos, y el cual da lugar al paraje conocido como El Salto, una serie de cascadas de aguas cristalinas que son un remanso oculto entre las montañas. En 1629 fundaron la Misión de Río Blanco hoy la cabecera municipal de Zaragoza.

El Salto es el orgullo del municipio. Pocos pueblos pueden presumir de un paraje como este y los habitantes de Zaragoza han logrado conservar y  aprovecharlo para dar a conocer su terruño. Año con año, se reciben más visitantes, incluso de los lugares muy lejanos, y muchos de ellos se llevan más que un recuerdo de su visita. Gran parte de los visitantes regresan para admirar el esplendor de las cascadas en las diferentes épocas del año.

En el 2010, el Huracán Alex y el fuerte invierno que azotó la región cambiaron la fisonomía del lugar. Las grandes cantidades de agua depositadas en julio por el fenómeno meteorológico ocasionaron que se desbordara el cauce de las corrientes y una vez que estas volvieron a su nivel, algunas de ellas corrían por un sendero diferente. Las heladas de invierno, quemaron las hojas y ramas de muchos árboles dándoles el aspecto de un bosque burtoniano pero sin duda los días de primavera harán reverdecer los troncos secos y el paisaje cobrará vida nuevamente. En 1988, el Huracán Gilberto, también transformó el paraje pero dejo como herencia una nueva caída de agua conocida hoy como El Velo de Novia.

Sobran las palabras para describir la belleza natural de El Salto. Qué mejor que una serie de imágenes que espero capten todo el esplendor de este lugar al que he estado ligado desde que tuve la oportunidad de conocer. Aprovecho este post para celebrar el segundo aniversario del blog y agradezco a todos aquellos que lo han visitado y a quienes han dejado algún comentario que han enriquecido los temas que he escrito.