martes 25 de enero de 2011

Harold "Lucky" Haskins


Lucky y César con algunos jugadores
Uno de los personajes que contribuyeron para que la hazaña de Los Pequeños Gigantes se escribiera con letras de oro es sin duda el de Lucky. Sin embargo, creo que no se le ha dado el reconocimiento que debe ya que él fue el forjador de los cimientos de la Ligas Pequeñas en México.

No existe mucha información disponible y en este caso mis fuentes lo constituyen los dos libros que se han escrito, la información que en pláticas con César L. Faz, Pepe Maiz y Ángel Macías he obtenido y la información de la película filmada en 1958. Lucky, nació en un lugar no determinado de los Estados Unidos, probablemente Wisconsin,  alrededor de 1905. Fue integrante de la Marina Norteamericana y participó activamente en la Segunda Guerra Mundial en el Pacífico. Tenía familia e hijos en los Estados Unidos, pero luego de regresar de la guerra decidió trasladarse a México, específicamente a Monterrey. No se sabe a ciencia cierta qué razones lo atrajeron a la Ciudad pero eso significó el rompimiento con su vida anterior.

Lucky con César L. Faz y José González Torres
Antes de ir a la guerra fue un destacado deportista colegial por al menos dos universidades estadounidenses y luego fue profesor de educación física y cronista deportivo. Una vez instalado en Monterrey, fue entrenador de softbol y atletismo en el Colegio Americano y por algún tiempo también fue entrenador deportivo del equipo de futbol americano de la Universidad de Nuevo León. Su experiencia como entrenador y organizador de deportes era amplia, por lo que a petición de la Legión Americana, se encargó de elaborar un plan de desarrollo de beisbol para jóvenes. Sin embargo Lucky los convenció de orientar sus esfuerzos hacia niños más pequeños, los cuales no eran atendidos por ningún programa deportivo, sobre todo los de bajos recursos que no tenían donde jugar, ni implementos deportivos y menos aún quién les proporcionara instrucción. Con estos argumentos Lucky convenció a la Legión Americana y se creo así la  primer Liga Pequeña en Monterrey.

Haskins era dueño junto con el Sr. Collier de la embotelladora de refrescos Hascol, que elaboraba marcas como Orange Crush y Grapette, una bebida sin gas sabor uva que era muy apreciada por los niños de la época y que venía en envase de vidrio de unos 200 ml. Cuando se involucró en el desarrollo de las Ligas Pequeñas, se entregó por completo a la tarea de estructurarlas y a causa de ello perdió su participación en la embotelladora.

Fue Lucky quien invitó a César L. Faz a ser manager en la Liga Pequeña Industrial. Cuenta Faz en su libro Los Pequeños Gigantes, que a diario asistía a su trabajo en la empresa FAMA (Fabricación de Máquinas) y que se las ingeniaba para sacarle la vuelta ya que tenía establecido su programa deportivo para 1956, que incluía dirigir a la Selección de Nuevo León de Primera Fuerza en busca del título nacional que un año antes había perdido en el campeonato nacional en Torreón, Coah.

Lucky era un hombre que se ganaba la simpatía de cualquiera y contaba con una habilidad incomparable para convencer a la gente, nos dice Faz. Durante la aventura que los llevó a Williamsport se encargó de conseguir los recursos necesarios para que estos pequeños no se preocuparan por otra cosa que no fuera jugar beisbol. Así Lucky, se las ingenió para conseguir alojamientos en las primeras ciudades norteamericanas que visitaron. Logró que residentes de esos lugares les proporcionaran alimento y transporte a los jugadores, y al mismo tiempo tramitó las visas para internarse en los Estados Unidos, conforme el equipo fue ganando partidos.

En el libro de William Winokur, su hija Bárbara nos cuenta que una vez concluida la aventura en 1957, Lucky regresó a Monterrey y trabajó en diversas escuelas como instructor de deportes y estableció en el Hotel Ancira una tienda de souvenirs llamada Paco.  

La familia regiomontana de Lucky
En Monterrey, Lucky formo otra familia. Se casó con una mujer llamada Blanca, al parecer originaria de Allende, N. L., con la cual tuvo tres hijos. Con el tiempo regresó a los Estados Unidos y se estableció en McAllen, Tx., donde falleció en 1980. Fue enterrado con honores militares por Veteranos de la Armada estadounidense donde alcanzó un grado de oficial.

Harold Lucky Haskins, fue sin duda un gran hombre que supo ver en la niñez regiomontana la fortaleza y valores para enfrentar la adversidad y la determinación para vencerla. Supo ver también en un hombre, las capacidades para manejar a un equipo de niños y encumbrarlos a la gloria. Se fue llevándose un secreto que César L. Faz espera conocer cuando se reúnan en otra vida. “¿Porqué escogiste a un desconocido como yo para ser manager de estos niños? y Lucky con una sonrisa le contestará, César algún día te lo diré”.   
Títulos finales de LOS PEQUEÑOS GIGANTES
Imágenes tomadas de la película "Los Pequeños Gigantes"

1 comentarios:

  1. Que buena historia, muchos cabos sueltos, muchas dudas que hacen que esta hazaña se vuelva mas incríble. El destino? la suerte? la mano de Dios? casualidad? gracias a Lucky Haskings por su aportación.

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