| Un guiño pícaro |
Monterrey como muchas otras ciudades tiene sus personajes que ejemplifican la cultura y la forma de ser del regiomontano. Los hay en todos los ámbitos, unos están visibles por ser una característica propia de sus actividades, otros hay que buscarlos en la gama enorme de oficios y profesiones que se ejercen. En el campo de la medicina, encontramos a uno que ha dedicado su vida entera a atender con verdadero espíritu de servicio a sus pacientes. Y no, su consultorio no se encuentra en los lujosos centros médicos de la ciudad sino en una de sus colonias más representativas, la Moderna. Esto no ha sido impedimento para el Dr. Cutberto Navarro Delgado se mantenga en constante estudio para dar un mejor servicio a sus pacientes, al contrario, la diversidad de padecimientos que llegan a su consulta han sido el motor para buscar soluciones a través de la actualización médica.
Durante casi medio siglo que ha ejercido su profesión, un compañero inseparable ha estado literalmente junto a él en cada consulta y en cada caso que le toca atender. Ha sido también un fiel guardián de su consultorio por alrededor de 48 años. Me refiero a un esbelto gato de cerámica que pícaramente guiñe el ojo a sus pacientes. No es un gato cualquiera, es una pieza única que adquirió en sus últimos años de estudiante de medicina en un negocio de la Calzada Madero. Cuenta el Doctor, que un día de esos tiempos en los que la Calzada era una de las avenidas comerciales más importantes de Monterrey, al pasar por un negocio, el guiño del gato le llamo la atención. Sentado con su ojo cerrado y pareciendo sonreír, el gato señala a un estilizado ratón que esta junto a sus patas. Pregunto el precio al dependiente, 50 pesos. Esa cantidad, en aquellos años estaban fuera del alcance del bolsillo vació de un estudiante. Sin embargo, el dependiente le dijo que lo podía apartar, y los veinte pesos que formaban su capital en ese momento fueron el depósito que salvaguardaron al gato de otro posible comprador
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| ¡Aquí abajo hay un ratón! |
Finalmente en unos pocos pagos el Doctor Cutberto cubrió el saldo y tomó posesión de su preciado gato. “Ya hasta tiene nombre” dice presuntuoso. Antes de decirlo, pregunta si conozco la historia de Fausto. Le digo que no del todo y procede, con la energía propia de un gran conversador y el léxico característico del regiomontano, a contarla. Fausto, un alquimista de la Edad Media, dedicó toda su vida a adquirir conocimientos hasta hacerse viejo. Ya en la vejez, cae en cuenta que nunca conoció el amor. En el ocaso de su vida, se enamora de Margarita y para conquistarla invoca al Diablo, que en la historia se expresa en uno de sus demonios de nombre Mefistófeles. El diablo le pide firmar un contrato, no con tinta, sino con sangre. Cuando Fausto se corta las venas, la sangre brota y al caer en el papel se lee “huye”. Pese a la advertencia, firma el contrato y con ello le vende su alma al diablo. Así sacado de esta historia, Mefistófeles da origen a Mefisto, nombre que le dío al gato.
Con el tiempo Mefisto y el Doctor se han mimetizado, el rostro del gato pareciera dibujar las líneas del rostro de su dueño. “A los que les cae mal el gato, es porque les caigo mal” dice. Cuenta que un paciente suyo un día le dijo que le iba a pagar a alguien para que rompiera el gato, ya que le incomodaba cada vez que asistía a consultar. “No te fíes,-le dijo el doctor a su supersticioso paciente- ese gato está curado Poncho. Si lo rompes en los días que restan de tu vida no vuelves a dormir”. Y para asustarlo más “Cuando me voy de vacaciones, nomás me concentro y el gato, para que no me roben, cobra vida y crece, se pasea por los pasillos del consultorio y mete terror en el alma de cualquiera que se atreve a entrar”. A partir de entonces, cada vez que ese paciente volvía al consultorio evitaba ver el rostro del gato.
| El Dr. Cutberto y el Gato Mefisto |
Muchas personas le han pedido el gato, pero éste ya tiene dueño, su esposa le dijo un buen día que cuando el ya no esté se llevara el gato a su casa para vivir con ella el resto de sus días. “La vida, nos dice el doctor, es muy simplona hay que ponerle magia y alegría para vivirla.” Así con esta profunda filosofía, conocer al Doctor Cutberto es sin duda una de las mayores satisfacciones que mi trabajo me ha dejado y sin duda es una de las personas con las que más he disfrutado el conversar.
hey yo soy orgullosmente yerno de esta gran persona q es el Doctor Cutberto Navarro y creanlo o no el escritor se quedo corto
ResponderSuprimirUn abrazote para el doctor y toda la familia
soy orgullosamente yerno de el Doctor Cutberto Navarro y creanlo el escritor se quedo corto al escribir sobre este gran personaje.
ResponderSuprimirClaro que me quedé corto. El Dr. Cutberto es un excelente conversador que tienen un enorme bagaje de anécdotas e historias que contar. Sus historias sin duda alguna enriquecen a todos los que las escuchamos. Espero pronto escribir algunas de ellas. Saludos y gracias por visitar el blog!!
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