Canción interpretada por Joan Manuel Serrat.
A lo largo de nuestras vidas, la mayoría de nosotros hemos pasado por varios domicilios. Cada uno de ellos representa una etapa importante y con el paso del tiempo van quedando en el olvido y solo forman parte de recuerdos. Pocas veces volvemos a ellos, ya sea porque están lejos, porque ya no existen o porque simplemente no tenemos a que ir.
La tecnología nos permite ahora recorrer aquellos lugares que el tiempo ha dejado atrás y podemos observarlos sin salir de casa, ver como son en la actualidad y, claro, recordar esas épocas ya idas de nuestros ayeres. Por esta razón me di a la tarea de buscar aquellas casas donde he pasado alguna etapa de mi vida y recordar, con nostalgia, esos años que han quedado atrás.
Cuando nací, mis padres vivían en el Centro de Monterrey en la calle Héroes del 47. Lo poco que recuerdo de esa casa es que era de madera, un tejaban, y me refería a ella como "La Casa de Palitos". Entre lo poco que recuerdo es que tenía un patio grande y que estaba compuesta por tres habitaciones incluyendo la cocina. Ahí viví hasta los tres años cuando nos cambiamos a la Colonia Obrera.
Calle Héroes del 47. Por aqui estaba La Casa de Palitos. Se consumió en un incendio varios años después.
Del Centro de Monterrey nos fuimos a ser vecinos de la Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey. La barda del terreno donde estaba la casa era la de esta empresa y justo detrás de ella estaba un canal de desagüe que en verano generaba una cantidad impresionante de mosquitos y también estaban las vías del tren que en larguísimas filas entraba a sus patios cargados de carbón o chatarra para fabricar el acero. No era raro que en la madrugada el silbato del nos despertara anunciando su llegada. En las noches de calor poníamos los ventiladores y por la mañana sus aspas amanecían llenas de sangre y cientos de zancudos muertos tirados en el piso que se podían barrer. Nunca nos enfermamos por esto pero si amanecíamos llenos de piquetes. Esta casa de dos pisos en realidad eran dos. La planta baja la habitaba otra familia que tenía 6 ó 7 niños más o menos de mi edad, así que no me faltaron compañeros de juegos en esos años. El terreno que ocupaba era grande, al fondo había un tejaban que era ocupada por otra familia y atrás del había un higuera que daba unos higos muy ricos.
Del Centro de Monterrey nos fuimos a ser vecinos de la Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey. La barda del terreno donde estaba la casa era la de esta empresa y justo detrás de ella estaba un canal de desagüe que en verano generaba una cantidad impresionante de mosquitos y también estaban las vías del tren que en larguísimas filas entraba a sus patios cargados de carbón o chatarra para fabricar el acero. No era raro que en la madrugada el silbato del nos despertara anunciando su llegada. En las noches de calor poníamos los ventiladores y por la mañana sus aspas amanecían llenas de sangre y cientos de zancudos muertos tirados en el piso que se podían barrer. Nunca nos enfermamos por esto pero si amanecíamos llenos de piquetes. Esta casa de dos pisos en realidad eran dos. La planta baja la habitaba otra familia que tenía 6 ó 7 niños más o menos de mi edad, así que no me faltaron compañeros de juegos en esos años. El terreno que ocupaba era grande, al fondo había un tejaban que era ocupada por otra familia y atrás del había un higuera que daba unos higos muy ricos.
Calle Francisco Márquez. Col Obrera, Monterrey, N. L.
La casa ha sido modificada y el terreno se ha recortado bastante. De hecho la parte de atrás da hacia la Av. Fundidora y no tiene barda. Esas palmeras son las mismas desde mi niñez y para esa época ya tenían bastante altura. Aquí llegué a la edad de tres años, y mis hermanos decían que cuando se hacía de noche no me quería dormir y pedía que me llevaran a la "Casa de Palitos". La ventana de la cocina que estaba al fondo, permitía ver a la Fundidora en pleno trabajando. Por las tardes se escuchaba el estruendo que hacía el acero al ser enfriado con agua y una nube blanca muy espesa emergía de sus naves. En otras, la nube era de un color ocre intenso y era un verdadero espectáculo observar como ascendía la columna lentamente hacia el cielo. Por las noches, se veía resplandecer en el cielo obscuro las llamas eternas que salían de los hornos de la Fundidora y por la mañana y tarde escuchar el silbato que indicaba los cambios de turno. Ese era el Monterrey de los 60's cuya vida giraba en forma importante alrededor de la Fundidora Monterrey, en la cual se fabricaron las vigas de acero con que fue construida la Torre Latinoamericana, la cúpula del Reloj Monumental de Pachuca, Hidalgo, y abasteció de acero a los astilleros norteamericanos durante la Segunda Guerra Mundial. Esta casa era rentada y cuando tenía diez años y acababa de entrar a sexto de primaria nos cambiamos a una casa propia.
El cambio fue radical. Ya que de vivir en el Monterrey viejo y céntrico, nos fuimos al poniente de la ciudad a un área que apenas iniciaba su desarrollo y llegar en transporte público era una verdadera travesía. La colonia Valle Verde 1er. Sector fue nuestro nuevo destino.
Mis amigos y mis lugares comunes quedaron atrás. El apego a mi antiguo barrio era importante y regrese ahí dos o tres veces, al final la distancia se impuso y termine por no volver. Al llegar me inscribieron en la escuela primaria de la colonia y de bienvenida en el salón me recibieron quitándome la el banco al momento de querer sentarme. En esa escuela me encontré a Miguel que había sido compañero mío en la Primaria Conrado Montemayor, y que también vivía en esta colonia. También tuve de compañeros en sexto año a Federico Caballero "La Guayaba" que años después se convirtió en ídolo de música popular en el norte del país y sur de los Estados Unidos, así como a Mario Alberto Treviño Salinas, hoy neumólogo del Hospital Universitario de Monterrey. Al poco tiempo de llegar a Valle Verde, comenzó la escases de agua en la Ciudad, llegaban a pasar varios días sin salir gota alguna de la tubería y era común ver largas filas de gente en las cargando sus cubetas de agua. También fue por esa época, cuando se dieron los apagones programados durante el sexenio de Luis Echeverría y muchas noches las pasamos a oscuras, escuchando solo la radio en los aparatos de baterías.
Viviendo en esta casa terminé la primaria, cursé la secundaria, asistí a la Preparatoria 9 de la UANL y concluí mis estudios universitarios en la Facultad de Ciencias Biológicas donde me gradúe de biólogo. Apenas finalice la carrera y me salieron alas. Me fui al D. F. donde uno de mis primos me consiguió un empleo temporal en la Secretaría de Agricultura. Llegué a vivir en la casa de mis tíos aprovechando que mi primo Héctor tenía que hacer su internado en la Clínica 4 del IMSS en Guadalupe, N. L. Mis tíos vivían en la Unidad Habitacional Lindavista-Vallejo por la Av. De los Cien Metros y Montevideo, hoy Eje Central y Eje 5 Norte.
Unidad Habitacional Lindavista-Vallejo
La Ciudad de México no me era ajena del todo. Cuando niño fui en las vacaciones de verano en 2 o 3 ocasiones y pase ahí las vacaciones largas (más de dos meses), al grado tal de que perdía mi acento norteño y se me pegaba el defeño. Cuando regresaba a Monterrey todos me hacían burla por eso.
¡Como han cambiado los tiempos! En ese entonces la Unidad no tenía esas rejas de acero que aparecen en la fotografía ni casetas. Como el estacionamiento era insuficiente sobre todo en la noche o los fines de semana, los vecinos estacionaban sus autos detrás de los que habían alcanzado cajón de estacionamiento y los ponían en neutral por si al dueño del otro carro se le ofrecía salir, lo único que había que hacer era empujar el carro que estorbaba unos cuantos metros y listo. A veces, pasaba que el carro lo encontrabas en un tanto retirado del lugar que se había dejado originalmente. Nadie tenía temor de que le robaran su auto. Hoy hacer eso es impensable, quién sabe cómo le harán ahora. Viví con mis tíos poco más de un año. Llegue en octubre del 81 y viví ahí hasta diciembre del 82. Cuando regresé de vacaciones al trabajo me encontré que el Programa de Gobierno para el cual trabajaba había sido cancelado y muchos quedamos desempleados iniciando el sexenio de Miguel de la Madrid. Una vez que regresó mi primo de su internado, ya no cabíamos en el departamento así que con los ahorros que tenía me cambie a una casa de asistencia.
Buscando en el periódico me encontré con una casa de asistencia en la Colonia Escandón frente a la Universidad LaSalle. Era un departamento como de los años 50's que formaba parte de un condominio horizontal. La mayoría de los inquilinos rentaban estas propiedades y el lugar al que llegue no fue la excepción. Quien daba la asistencia era una señorita de edad llamada Margarita Arroyo, a quién todo mundo llamaba simplemente Mar. Tenía dos cuartos libres que rentaba a estudiantes de LaSalle, preferentemente. En él vivía Julio Villalobos, una de las tantas almas solitarias que hay en el D. F. y llevaba ya varios años viviendo ahí. Llevaba una relación con Mar que parecía que eran madre e hijo. Viví en esa casa unos dos meses y luego me regresé a Monterrey, aproveche el tiempo de desempleo para cursar las materias con opción a título y mi examen profesional. Una vez que concluí con lo concerniente a la obtención de mi título, regresé y el primer lugar que se me ocurrió fue la casa de Mar. Llegué en enero y tenía todo ocupado pero como los estudiantes de LaSalle estaban de vacaciones, me rentó el lugar en lo que retornaban sus inquilinos. Le insistí para que me rentara el cuarto de la azotea, el cual tenía algunos triques, pero contaba con una cama y baño propio. Finalmente aceptó y ahí viví por varios meses bastante agusto. Sin embargo, después de algún tiempo y busqué opciones hasta que logré dar con otra asistencia en la Colonia Hipódromo, cerca de ahí.
Edificio de Departamentos Col. Hipódromo, calles Tlaxcala y Chilpancingo
Fui a dar a un edificio de departamentos ubicado a un costado de donde antiguamente estaba el Cine Las Américas. Indudablemente ese edificio tenido mejores épocas ya que sus acabados eran de chapa de madera fina y tenía muy buen tamaño. La rentera del lugar daba asistencia a unas 15 personas entre hombres y mujeres, más a una muchacha que hacía las labores del hogar y preparaba la comida para todos, ella tenía un niño bastante hiperactivo que se encargaba de molestarnos de cuando en cuando. Mi cama estaba justo en la ventana en la habitación que daba a la calle Chilpancingo. El departamento estaba ubicado en el primer piso y ocasionalmente me tocaba ver alguna escena propia de la noche, como cuando unos policías judiciales golpearon a un tipo justo debajo de mi ventana. En esa asistencia conocí a Gustavo Aboytes originario de Querétaro y que cursaba una maestría en química analítica en la UNAM. Luego de casi un año de vivir en ese lugar, Gustavo me comentó que unos amigos de él estaban por desocupar un departamento en la Colonia Condesa y que si nos juntábamos cuatro lo podíamos rentar.
Tacámbaro Nº5 Col. Condesa. Edificio color verde al centro
Fuimos a ver el departamento, hablamos con la dueña y nos lo rento. La verdad estaba muy bien ya que estaba amueblado, con ropa de cama, utensilios de cocina, platos, tazas, vasos y hasta cubiertos. Contaba con teléfono y alfombrado en su totalidad. Ah y por una módica cantidad más Doña Tomy, la señora que cuidaba la casa nos hacia el aseo. Este edificio tenía su historia, de acuerdo con Tomy, ahí habían vivido entre otras personalidades el músico nicaragüense Carlos Mejía Godoy y la actriz venezolana Lupita Ferrer.
Uno a uno nos fuimos cambiando de acuerdo a como se vencía la renta en los lugares donde vivíamos. Fui el primero en cambiarme y luego los demás. Para el 19 de septiembre de 1985 ya estábamos viviendo ahí cuando sucedió lo del temblor, que nos hizo salir corriendo y pararnos a media calle. Tanto este departamento como los dos domicilios anteriores me quedaban bastante cerca de mi trabajo, por lo que durante años llegar a la oficina me tomo cuando mucho 15 minutos que hacía caminando. Durante mi estancia en el departamento, decidí casarme y por lo tanto me cambie de casa. Obviamente ya no pude pagar departamento en La Condesa y me fui rumbo a Polanco, bueno atrasito, a la Colonia Anáhuac.
Calle Lago Mask 125, Col. Anáhuac, México, D. F.
Bueno el rumbo era más humilde, por no decir más bravo, pero en los casi dos años que viví en él la pase bastante agusto. En este edificio viví precisamente en el departamento de enfrente en el tercer piso. Constaba de una sola recámara, baño, cocina y sala comedor. Amueblado y todo era muy acogedor pese al rumbo. Por lo que veo el edificio no ha cambiado, pero no recuerdo que existieran arboles en la banqueta. Durante mi estancia ahí, casi dos años, nació mi hija mayor pero solo estuve hasta que cumplió los tres meses de edad porque se presento la oportunidad de compra casa en Monterrey y cambiar de residencia en el mismo trabajo.
Casa Col. Valle Sol, San Nicolás de los Garza, N. L.
Finalmente retorne a mi lugar de origen, a vivir en el municipio de San Nicolás de los Garza, N. L., al norte del Área Metropolitana de Monterrey. Esta colonia está ubicada cerca de la Avenida Sendero que en ese tiempo todavía era una calle de terracería y que no era transitada ya que unos doscientos o trescientos metros al oriente, se truncaba su trazo. Corría por ella un arroyo de aguas negras e industriales que despedía fuertes olores y que ocasiono que durante mucho tiempo se solicitara cancelar su cauce. Lo hicieron hasta que la urbanidad alcanzo al sector y fue necesario contar con más avenidas. Hoy es una avenida de 8 carriles, con un tráfico endemoniado. Creo que muchos hubieran preferido la terracería y el arroyo de aguas negras a lo que es actualmente. Durante mi estancia en ella nació mi segundo hijo, y disfrutamos la tranquilidad que el barrio ofrecía. Cambie de empleo y me fue mejor pero con el tiempo las cosas personales no funcionaron y por alguna causa se rompieron, por lo que deje con un gran pesar esta casa e inicié otra etapa de mi vida. Como en ese momento no tenía a donde ir, un amigo soltero me dio posada en su casa y ahí fui a parar, ahora en el Municipio de Guadalupe, N. L. en la Colonia Paseo de San Miguel.
Col. Paseo de San Miguel, Guadalupe, N. L.
Esta calle no aparece en el Google Street View, probablemente olvidaron pasar por ella pero si por otras de la colonia. A esa casa posteriormente llegó otra amiga y juntos los tres vivíamos nuestras vidas y convivíamos por las noches y los fines de semana alegremente. Gerardo y Silvana son amigos que siempre llevaré conmigo, aunque con Gerardo no he podido mantener el contacto y no sé de él desde hace un muy buen rato. Solo sé que se caso y creo que tiene cuatro hijos y no sé cuantos perros y al parecer ahora vive en Oaxaca. Tardé más de un año en estabilizar mi situación económica pero cuando lo hice busqué un nuevo lugar para vivir independientemente. Regresé a San Nicolás de los Garza, pero ahora al oriente a la Colonia Hacienda Los Morales a unos departamentos en renta.
Departamentos Col. Hacienda Los Morales, San Nicolás de los Garza, N. L.
Aquí rente un departamento en el cuarto piso. Por contar con un techo de casi 5 metros de altura eran frescos en verano y por las noches corría un aire fresco que permitía dormir cómodamente. El problema era subir y bajar cuatro pisos pero con el tiempo me acostumbré. Compré algunos muebles y lo puse lo más cómodo posible y pasé en el poco más de dos años conviviendo con mi soledad, hasta que mi vida se rehízo cuando mi mejor amiga dejo de serlo para convertirse en mi esposa.
Col. Hacienda Santa Clara, Monterrey, N. L.
Muchos piensan que la amistad es una barrera para encontrar el amor, pero ¿quién te conoce mejor que aquella persona que ha visto transcurrir las alegrías y sinsabores de tu vida? ¿a quién conoces mejor que aquella persona a la que le cuentas tus penas y te hace reaccionar para continuar adelante? Ahora además de mi amiga es mi esposa y llevamos casi once años juntos en los cuales hemos reído y llorado, enojado y reconciliado una y otra vez entendiendo que la vida juntos ha sido mejor que si la hubiéramos vivido por separado. Ahora vivimos en Monterrey, al poniente de la Ciudad en el Sector Cumbres y esperamos con nuestra hija y el angelito que nos cuida compartir la vida hasta el último aliento.
Imagénes: Google Street View 2009

