La Macroplaza desde el Mirador del Palacio Federal
En la década de los 90’s me
inicie formalmente en la fotografía. Como muchos empecé con una cámara pequeña
y poco a poco fui mejorando mi equipo hasta tener una cámara fotográfica de 35
mm que me permitiera tener mayor control al momento de capturar una imagen.
Empecé fotografiando lugares comunes
y luego de reunir algunas imágenes que me parecieron interesantes decidí
reproducirlas para venderlas como postales. Las postales que hasta entonces se
vendían en los hoteles y tiendas de souvenirs del Centro de la Ciudad no mostraban la transformación que estaba sufriendo Monterrey y quise aportar con mis imágenes algo nuevo a los visitantes. Así
llevé mis imágenes a esos lugares y las dejaba a consignación, regresaba luego
de unas semanas y cobraba las vendidas y surtía nuevamente las faltantes.
Faro de Comercio y Palacio Municipal
Uno de esos lugares era los
puestos que estaban dentro del Palacio Federal también conocido por mucha gente
como el Edificio de Correos. Uno de los vendedores de sobres, postales y otros
artículos, me decía que debería tomar algunas fotos desde la parte alta del
edificio. Desconocía por completo que se pudiera subir a la parte alta pero su
invitación me pareció atractiva ya que además él me podía facilitar el paso
hasta la parte más alta del Palacio Federal. Por esos años solo la planta baja
estaba ocupada por las oficinas de correos y telégrafos y los pisos superiores estaban
prácticamente vacíos.
Finalmente acudí un sábado en
busca del vendedor. Tardé en localizarlo y hasta pensé que no estaba, luego de
unos minutos apareció y medio dijo por donde debía de subir. Ascendí dos o tres
pisos arriba. Tuve que subir todos los pisos a pie ya que a pesar de contar con
un elevador para llegar al mirador este estaba fuera de servicio desde hace años.
Incluso varias de las oficinas estaban abiertas y abandonadas con grandes
montones de papeles formando paquetes, muchos de ellos denotaban el paso del
tiempo parecía el archivo muerto de algunas dependencias estatales.
El Museo de Historia Mexicana y el Cerro de la Silla
Para llegar al mirador en la
última parte tuve que subir por una parte más bien hecha para el personal de
mantenimiento y finalmente subí a través de una escalera de alambrón que está
en una pared. Llegué al mirador a través de una ventila y pude contemplar el
Monterrey de los 90’s desde esta perspectiva a la que muy pocos, aún hoy en día
han podido accesar. Espero que les gusten estas fotos que forman parte de mi
archivo personal, en la fotografía predigital se tomaban pocas fotos, los
rollos fotográficos apenas contenían 36 fotogramas y el costo del mismo más el
revelado e impresión limitaban la toma de imágenes.
La Fuente de Neptuno
El Ángel que adorna la fachada del
Palacio de Gobierno
El Edificio Latino antes llamado
Condominio del Norte sin anuncios
Jardines que estaban detrás de la Iglesia del Sagrado Corazón
Otra vista de la Macroplaza, en primer término el Palacio
de Gobierno
El Cerro de la Silla visto desde el Mirador del Palacio Federal
El Palacio Federal construido a finales de
los años 20's. Estilo Art Decó
En un post anterior les conté de
los años de mi niñez que viví con una vecina enorme, la Fundidora de Fierro y
Acero de Monterrey. Como a muchos, su cierre en mayo de 1986 me causó pesar y más porque en ese
entonces no estaba viviendo en la Ciudad, así que solo me enteré de los pormenores
a distancia a través de los periódicos. Años más tarde, regresé a vivir a
Monterrey y rumbo a mi trabajo pasaba a diario junto a ella en el transporte
público.
Para fines de los 80’s, el lugar
ya había sufrido algunas modificaciones. Cintermex estaba en proceso de construcción
(se inauguró en 1991), y años más tarde (1994) se inició la construcción de la
Arena Monterrey que a los pocos meses tuvo que ser detenida por la última gran crisis
económica generada por los gobiernos de entonces. Así solo con Cintermex
operando, el proyectado gran parque en que se convertiría la Fundidora parecía
ser un proyecto más que se quedaría en el papel. Incluso se hablaba de
construir una pista de carreras para albergar por algunos años al Serial de
Cart de automovilismo. También se hablaba de conectar la Macroplaza a través de un río. Todo eso en el segundo semestre de 1994 parecía un sueño
y un proyecto que difícilmente vería la luz.
La Fundidora vista desde Morones Prieto
Meses antes había recorrido los
alrededores de la Fundidora y tomado algunas fotos desde afuera. En su interior
parecía no haber nadie y las antiguas naves que en algún momento trabajaban en
tres turnos se veían desoladas. Un día tome mi cámara y decidí solicitar
permiso para tomar una serie de fotografías, sin embargo no estaba muy seguro
de que me permitieran hacerlo. Llegué a
las antiguas oficinas de la Fundidora me presenté con una secretaria y le
explique mi interés. Acto seguido me pasó con su jefe al cual solo pude decirle
que quería tomar unas fotos y para mi sorpresa me dijo que sí. Lo único que no
me gustó fue que me mandó con un trabajador a hacer el recorrido lo que no me
permitió moverme libremente y acceder al interior de las naves. Lo que si fue
positivo es que el recorrimos la Fundidora en una camioneta y las distancias se
acortaron.
Hoy casi 19 años después el internet y este blog me permiten compartir esta serie de imágenes que con el tiempo han cobrado un interés especial para mí y espero que para ustedes también.
Horno 1
La Nave de Aceración aún sin desmantelar
Vista desde el Río Santa Catarina del Horno 1 y 2
Nave Generadores al fondo el Horno 3
Hornos 2 y 3
Maquina de Ferrocarril para maniobras de patio
Naves Aceracion y Generadores
Al Fondo la Nave Lewis
Otra máquina de patio
Al fondo se observa la obra negra de la Arena Monterrey
Grúa
Carril para las dovelas que alimentaban el Horno 3
Horno 3 en 1994
Chimenea del Horno 3
Hornos 2 y 3
Detalle máquina de patio
Nave Generadores
Horno 1 en 1994
P. D. Este es el post n° 100 de BREVES ENSAYOS. Este tema lo guarde por mucho tiempo para celebrar de alguna manera el 4° Aniversario del blog. Gracias a todos los que han pasado por aquí, que han leído lo que he escrito y sobretodo que se han tomado la molestia de dejar algún comentario.
El dos de marzo de 1995 el expresidente de
México Carlos Salinas de Gortari inició una huelga de hambre, lo que marcaba
evidentemente la confrontación directa con el Presidente en turno Ernesto
Zedillo.
La noticia corrió
como reguero de pólvora y de inmediato los medios de comunicación se
dieron cita en el lugar escogido por Salinas para llevarla a cabo. Pero no fue
una plaza o lugar público el escogido por el expresidente.
Selecciono para tal efecto una vivienda popular (más no humilde) en el
norponiente de Monterrey. Según Rosa Ofelia Coronado Flores, la propietaria, esa madrugada tocaron a su puerta y para su
sorpresa apareció Salinas de Gortari solicitándole lo albergara en su casa para
llevar a cabo la susodicha huelga. Los periódicos no tardaron en publicar la
noticia, algunos hasta con cierto humor.
Protestas
Al mismo tiempo en
la Macroplaza se levantaban protestas contra Salinas por parte de opositores a
su régimen y a su política económica que colapso apenas concluyó su sexenio.
Otras personas externaban su apoyo manifestándole apoyo divino. Una manta
colgada del techo de la casa decía “POR LA VERDAD, EL HONOR Y LA DIGNIDAD DE
MÉXICO”. Firmada por Salinas, ocultaba casi toda la fachada de esa casa a medio
construir de una sola planta.
Apoyo popular
Una multitud de gente, principalmente
señoras del rumbo, se encargaban de amenizar el ambiente echando porras y reclamando
que los círculos de poder mexicanos boicotearan la llegada de Salinas a una
organización económica mundial. Como la espera era larga, una escena
surrealista se dio frente a mi cámara. Mientras echaba porras y gritos a todo
pulmón una señora aprovechaba para amamantar a su retoño en medio de ese mar de
gente sentada en el pavimento.
Poco más tarde apareció abriéndose paso
por entre la gente el Secretario de la Reforma Agraria de Zedillo, Arturo
Warman Gryj, con la encomienda presidencial de negociar con Salinas para que
pusiera fin su protesta. Por cierto esta fue en demanda de que se aclarara que
él no había obstaculizado la investigación en el caso Colosio y para que el
gobierno de Zedillo reconociera su “error” en la crisis
Amamantando en plena protesta
económica del 19 de
diciembre de 1994.
Seis
minutos antes de las diez de la noche del 2 de marzo de 1995, Salinas llamó al
noticiero televisivo Hechos y ahí anunció su huelga de hambre. “Pido respeto a
este ayuno y que se diga la verdad”, sostuvo. Aunque dos días antes, el 28 de
febrero, su hermano Raúl Salinas de Gortari había sido arrestado, acusado del
asesinato de Ruiz Massieu, el ex presidente dijo que la huelga de hambre nada
tenía que ver con ese caso, sino con una cuestión de honor personal (1).
El negociador Arturo Warman
Luego
de algunos minutos, quizá unos 30 o poco más, Warman se retiró y la gente y los
medios presentes esperaban con ansía una declaración de Salinas. Este apareció
un poco más tarde y leyó un comunicado donde declaraba que su protesta había
terminado pero no aclaró los términos que condicionaron su fin.
Desde esos años, en mi tiempo libre, tomaba fotografías de diversos temas. Como
muchos asistí al lugar de la protesta, pero en mi caso mi objetivo era tener un
registro fotográfico de este hecho histórico, ya que hasta entonces los
expresidentes una vez concluido su sexenio también lo hacían en la vida
política. No solo periodistas y gente acarreada por las huestes salinistas se
hicieron presentes en la casa de San Bernabé. Mucha gente que conocía, por lo
menos de vista, fueron seducidos por el hecho y confundidos entre la multitud
trataban de pasar desapercibidos.
Finalizando la huega de hambre
Después
del comunicado, los asistentes de Salinas corrieron la voz de que los
reporteros y fotógrafos de los medios entrarían a la vivienda a obtener alguna
declaración y tomar fotografías. Confundido entre los reporteros me colé entre
ellos. Nos pasaron en pequeños grupos y pude tomar algunas fotografías de Salinas
contestando algunas preguntas.En su interior, el expresidente se hallaba muy contento rodeado de
señoras que alegremente sonreían celebrando el fin de la huelga. Para salir de la casa, no hubo de otra más que
brincar la barda ya que la gente se arremolino junto a la entrada y no fue
posible salir por la puerta del pequeño porche. Incluso, la asistente del
periodista Ramón Alberto Garza, entonces directivo de El Norte, con falda y
traje sastre tuvo que saltar la barda, no sin antes pasar apuros.
Los
favores hechos a los políticos son recompensados. Rosa Ofelia Coronado tiempo
después fue regidora en el Municipio de Monterrey. No era una vecina cualquiera, había sido promotora del
programa insignia del sexenio salinista SOLIDARIDAD, y por lo menos había
estado dos veces departiendo con el expresidente. Hoy su casa tiene un aspecto muy
diferente a esos años y al de muchas de sus casas vecinas. No podemos negar que
los políticos no son agradecidos.
Cada Semana Santa, específicamente
el Sábado Santo, se lleva a cabo en la Plaza Principal de Zaragoza, N. L. la
tradicional quema del Diablo. Esta es una verdadera fiesta popular que es
organizada completamente por los habitantes de la cabecera municipal y que
involucra prácticamente a todo el pueblo. Es el acontecimiento no religioso más
esperado de la Semana Santa y prácticamente toda la gente se vuelca a la plaza
principal para disfrutarlo.
En los días previos, el Diablo se
encarga personalmente de invitar a la gente mediante cartelones que se pegan en
paredes de los lugares comunes del pueblo. El Sábado Santo, el Diablo es subido
a una camioneta junto con varias jóvenes que representan a cada uno de los
pecados capitales (Lujuria, pereza, gula, ira, envidia, avaricia y soberbia),
junto con un ángel y un turista. Todos recorren las calles del pueblo y a
medida que pasa por ellas la gente sale de sus casas y concurre a la Plaza
Principal.
En lo que se hace el recorrido,
la gente que espera en la plaza se divierte con los tradicionales huevos de
pascua quebrándolos en la cabeza de sus amigos y familiares, correteándose entre
los asistentes quienes no se libran de recibir el impacto de ellos. Aquí no
importa la edad y tanto adultos como niños se corretean unos a otros tratando
de evitar o de lanzarlos a otro.
Cuando el Diablo llega a la
Plaza, apenas es bajado del vehículo es solicitado por la muchedumbre para
tomarse la foto. El Diablo está elaborado de papel, cartón y engrudo sobre un
armazón de carrizo y está pintado de color rojo. Alrededor tiene largas tiras
de cohetes que una vez que se dicte la sentencia por parte del pueblo son
encendidos para así dar inicio su quema.
El Diablo es amarrado a un árbol
mientras los oradores se encargan de presentar a cada uno de los pecados
capitales y se invita a los asistentes a aprovechar el momento para deshacerse
de los pecados que hayan cometido. Cada una de las jóvenes pasa y lee lo que el
pecado que representa.
Concluido esto, el momento
culminante se da al encender la mecha de la ristra de cohetes, que al hacer explosión provocan que el Diablo se vea envuelto en llamas. Así de
manera simbólica los asistentes queman sus pecados y están listos para celebrar
el domingo de Ramos y concluir las celebraciones de la Semana Santa. Esta es
una tradición propia del Municipio de Zaragoza. No deje de participar en ella
si visita este hermoso rincón del Estado de Nuevo León.
En la misma semana en la que el
Papa Benedicto XVI anunció su renuncia al pontificado que ostentaba desde 2005, la
misma en la que un rayo cayó sobre la cúpula de la Basílica de San Pedro en El
Vaticano y la Tierra vigilaba el paso del meteorito 2012 DA14 a unos 27 mil
kilómetros de distancia, sorprendentemente un meteorito de mucho menor tamaño cayó en Rusia a plena luz del
día.
No ha sido la única ocasión que
el planeta es golpeado por un meteorito con tal potencia, pero nunca había sucedido en la era
tecnológica, de hecho ahora se tiene la certeza de que los dinosaurios se
extinguieron a consecuencia del impacto de un meteorito frente a las costas de
Yucatán hace unos 65 millones de años.
El impacto de un meteorito en la
superficie terrestre puede traer consecuencias diversas, dependiendo del tamaño
del meteoro al momento del choque. Sin embargo, en el transcurso de la vida
del hombre, la gran mayoría solo han dejado una estela fugaz al ingresar a la atmósfera terrestre. El impacto de un cuerpo celeste del
tamaño de una casa tendría consecuencias catastróficas y devastadoras para la
humanidad.
La Ciudad de Cheliabinsk
El maestro de la Ciencia Ficción
Arthur C. Clarke, en su novela EL MARTILLO DE DIOS, nos presenta un panorama
nada halagador. En primera instancia las probabilidades de que un meteorito
impacte en el agua son grandes (las ¾ partes de la Tierra corresponden a los océanos).
Siendo optimistas esto podría ocurrir en el Pacífico, de ser así habría tiempo
suficiente para evacuar las pequeñas islas antes de que fueran barridas por
enormes olas de kilómetros de alto.
Si el impacto ocurriera en tierra
firme, todos aquellos que estuvieran a unos cuantos centenares de kilómetros del
punto de impacto quedarían vaporizados en el acto. Pocos minutos después, todos
los edificios dentro de una zona del tamaño de un continente quedarían
aplastados por la onda de choque. Aún los refugios subterráneos se
derrumbarían, aunque posteriormente algunos sobrevivientes podrían salir de
entre los escombros.
Pero… se pregunta Clarke, ¿serían
afortunados? Los efectos posteriores del impacto podrían ser peores que las
consecuencias inmediatas. Los cielos estarían obscurecidos por el humo
durante meses, quizá años. La mayor
parte de la vegetación del mundo y lo que quedara de la vida silvestre
probablemente no sobreviviría a la falta de luz solar y a la lluvia
entremezclada con ácido nítrico producido cuando el meteorito ardiente
fusionara megatoneladas de oxígeno e hidrógeno en las capas inferiores de la atmósfera.
Este panorama desolador
provocaría que muy probablemente la Tierra fuera inhabitable durante décadas.
Producir alimentos sería casi imposible y de poder hacerlo, distribuirlos
implicaría un grave problema al no existir medios de transporte para hacerlo a
distancias aún cortas. En un abrir y cerrar de ojos, la humanidad retrocedería
por lo menos un milenio o quizá más.
En el mundo moderno hemos visto catástrofes
y guerras devastadoras. Pese a ello la Humanidad se ha levantado del Apocalipsis
y renacido aún más fuerte. Pareciera que en el mundo actual, podemos ser
capaces de superar cualquier adversidad apoyados en la ciencia y tecnología
moderna y sobretodo en la solidaridad del prójimo. En la historia moderna hemos
sido testigos de eventos naturales de proporciones bíblicas. Tan solo por
mencionar uno, el tsunami del Océano Indico en el 2004 dejo en un unos
instantes alrededor de 300 mil muertos. Tras el impacto de un meteorito, ¿quedaría vivo alguien que lo atestiguara?
Estela meteoritíca
Durante los últimos 100 años
hemos estado luchando contra el calentamiento global producto de la intensa
actividad humana, pero enfrentarlo de manera súbita sería algo casi imposible de contrarrestar. El 15 de febrero de 2013, el mundo recibió un muy pequeño golpe de
martillo, del martillo de dios diría Clarke, cuando un meteoro que se
calcula tenía unos 17 metros de diámetro y un peso de 7000 toneladas antes de
ingresar a la atmósfera terrestre, surco el cielo ruso a una velocidad de 30
kms/seg y explotó en el aire a unos 80 kilómetros de la ciudad de Chelíabinsk,
ubicada en el sureste ruso. Se calcula que la energía de la explosión fue de
400 a 500 kilotones, unas 30 veces la potencia de las primeras bombas atómicas.
Los daños se redujeron a miles de cristales rotos y algunas paredes caídas que
dejaron unos 1500 heridos por golpes o pedazos de cristal.
En esta ocasión los daños fueron mínimos
pero ¿será así en la siguiente ocasión? Algunos piensan que esto es un aviso a
la humanidad para que reflexione sobre su futuro y su accionar, pero pareciera
que este incidente no causo mella alguna en los eventos que se suscitan en este
mundo conflictivo.
Fuentes:
Clarke, Arthur C. El Martillo de Dios. Emecé Editores. 1999